En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.
Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.
Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir.
Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha.
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
¿Qué quieres? El amor pide calle, pide viento, no sabe morir en la soledad.
Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe, sin saber siquiera que ha entrado en otra vida.