Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda.
Evitemos, pues, el suplantar con “nuestro mundo” el de los demás.
Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse.
El malvado descansa algunas veces; el necio jamás.
El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar.
La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático.
Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba, sin poseer antes ésta.
Un historiador es un profeta al revés.
¿Qué perfección es ésta que complace y no subyuga, que admira y no arrastra?