Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
Los niños son la esperanza del mundo.
Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.
El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea.
Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.
Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.
La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie.
Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.