Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
Nunca podría haber hecho lo que he hecho, sin los hábitos de puntualidad, orden y diligencia.
El éxito no es mío; el fracaso, tampoco, y los dos juntos me han hecho tal como soy.
Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.
El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
Hay cuerdas en el corazón humano que sería mejor no hacerlas vibrar.